Viernes de cultura.
A propósito del impacto en la sociedad sobre la teleserie "Pablo Escobar:el patrón del mal" y el debate que ha suscitado, expertos recordaron que este material no es un buen abrevadero de la verdad histórica.
Leonardo Agudelo, historiador y profesor de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Autónoma de Colombia, expresó al programa UN Análisis* de UN Radio: “no puede dejar de advertirse el impacto de un medio de comunicación como la televisión a la hora de formar nuestro imaginario colectivo”.
Según el profesor, la relación compleja entre historia y telenovela no es nueva. En 1977, la producción de RTI de la novela de Gabriel García Márquez La mala hora, sobre la violencia liberal-conservadora, fue criticada por el dirigente conservador Álvaro Gómez, que solicitó igual espacio de tiempo al aire para la “restitución de la verdad histórica”. Olvidaba que la televisión es uno de los mejores canales para crear mitos y ellos no son necesariamente un buen camino para enunciar la verdad.
En la actualidad, aún existen cuestionamientos sobre los acontecimientos de la vida de Pablo Escobar. De ahí la preocupación por el riesgo de que estos episodios sean tomados como una pieza histórica, de manera tal que provoque conspiración y desinformación en otros sectores. Agudelo pregunta: ¿cómo es que se está representando a la nación y qué tipo de memoria histórica se está presentando a las audiencias?
Felipe Neira, profesor de Literatura y Estética de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y candidato a doctor del Centro de Estudios Sociales de la UN que ha estudiado el tema de las narconovelas, indicó: “más que La mala hora, en términos del vinculo entre literatura y melodrama en América Latina, es importante ver cómo empieza a dialogar la literatura con el formato de telenovela en el caso colombiano; de ahí que la primera versión de este tipo de corpus literario sobre narcotráfico en Colombia sería Coca, la novela de la mafia criolla escrita por Hernán Hoyos en 1977”.
En Colombia ha habido esa incitación de llevar a la televisión en el formato de telenovela sus propias historias, pero el cuestionamiento es más por el tratamiento y el efecto que pueda tener un producto de este tipo sobre las nuevas generaciones.
Precisamente, el Canal Caracol advierte al comienzo de sus capítulos lo siguiente: “Escobar, el patrón del mal es una serie de ficción, producto de la adaptación libre de La parábola de Pablo, escrita por Alonso Salazar, de artículos de prensa y de hechos de público conocimiento de la vida nacional; los hechos históricos están rodeados de personajes y diálogos ficticios que permiten suplir y recrear situaciones no documentadas”. Definición legal para evitar posibles demandas porque a ciertos sectores esta novela podría molestar por incurrir en conexiones de la realidad.
Amparo Pérez, defensora del televidente de dicho canal, señaló: “el narcotráfico le cambió los valores y las costumbres a la gente y se busca que la historia no se olvide; sin embargo, al verla en la televisión, hay elementos que se deben evaluar, como la presentación y visión que se tiene de Pablo Escobar”.
Pérez reconoció que en su época pocos discursos de solidaridad y ayuda a la comunidad de Escobar se mostraron en los noticieros, razón por la cual ella consideró: “las situaciones representadas así realmente pueden cambiar la visión que se tiene de hombre malo a la de benefactor que trabajaba para los pobres, sin reforzar que se trataba de un delincuente y criminal”.
Al respecto, Neira recordó que no se trata de una sola narración, sino de varias, y que, además, no es la primera obra de este tipo que se lleva a la televisión: “la violencia política en Colombia produjo 77 novelas, pero, en el caso de las biografías, testimonios y crónicas, dan alrededor de unas 250; esto significa que este fenómeno ha tenido un impacto enorme en la industria cultural”.
Se trata entonces de una novela que es reconocida por su ardua investigación, aunque se trate de un tema polémico en el que la caracterización del protagonista puede ser tergiversada dentro del núcleo familiar.
Finalmente, Luis Villamarín, coronel retirado y analista de Asuntos Estratégicos, precisó: “Pablo Escobar marcó un hito en la historia y cambió la forma en que las mafias tenían influencia en la política colombiana, porque permeó la estructura social y política del país: entró al Congreso de la República y a diferentes entes gubernamentales con un mal que aún no termina y afectó a las familias; no hay un solo estamento en el cual no haya entrado y la telenovela no le es indiferente; también hizo parte de este desorden armado por él”.









