Jueves de economía.
Según un informe de la Superintendencia de Sociedades sobre 537 grupos empresariales que reportaron estados financieros, se observa que en 2011 el nivel de activos alcanzó los 454,9 billones de pesos.
El Superintendente de Sociedades, Luis Guillermo Vélez, aseguró que el balance es positivo y eso confirma el buen momento del país en la economía. “Lo importante no son las cifras sino las tendencias, porque hay una consolidación de empresas, así como de conglomerados empresariales y esto significa más y mejores empleos”.
Las leyes 222 de 1995 y 1116 de 1996 definen la constitución de los grupos empresariales en Colombia, siendo de las más avanzadas en América Latina. Se considera que hay grupo empresarial cuando existe control de una matriz sobre una subordinada y existe unidad de propósito de dirección. Sin embargo, no se han incorporado normas internacionales y, por ahora, no es comparable la información financiera colombiana con una empresa de otro país y mucho menos con uno desarrollado.
“Colombia tiene un número muy importante de grupos empresariales y eso es muy sano por tres razones: primero, eso genera empleo formal y de buena calidad; segundo, son fuente de impuestos; y tercero, en un mundo globalizado y frente a los múltiples tratados de libre comercio se requieren empresas sólidas para que puedan competir a nivel internacional” aseguró Vélez.
Por su parte, Carlos Medina –investigador del Banco de la República en Medellín– resaltó la importancia de los grupos nacionales a pesar de las incursiones extranjeras. “El papel de los empresarios es generar utilidades y hacerse competitivos”.
De estos 372 grupos, 33 corresponden a los que participan en el mercado público de valores y, por lo tanto, son supervisados por la Superintendencia Financiera, aunque la matriz pertenece al sector real de la economía. Los otros 339 son supervisados por la Superintendencia de Sociedades.
No obstante, Orlando Gutiérrez, profesor de la Universidad Nacional de Colombia consideró: “Se supone que el informe es una radiografía de la situación colombiana, pero lo que muestra es que los servicios son mayoritarios en la actividad empresarial y eso significa que la actividad industrial y manufacturera está completamente desdibujada en el panorama económico. Además del texto, no presenta cifras sobre empleo y no es tan fácil concluir del informe qué genera más y mejor trabajo”.
Por su parte, Gonzalo Palau de la Universidad del Rosario, señaló que este comportamiento se remonta a las políticas económicas adoptadas desde hace muchos años. “En los años setenta, el Gobierno les dijo a los empresarios: tienen que atender el mercado interno y los vamos a proteger de la competencia externa; y como se necesitan recursos financieros para consolidar sus empresas ustedes van a tener otro privilegio, que fue crear un sistema financiero que apoyó esa industrialización”.
El informe presenta una realidad económica e hizo un trabajo de consolidación de cifras, sin embargo, el periodista Luis Carvajal indicó que se necesita un mayor análisis, pues al texto le falta definir qué pasa con esos conglomerados. Las mismas cifras muestran situaciones muy delicadas, por ejemplo el 3,1% tiene el 28% de las empresas subordinadas, es decir, la concentración es enorme y el problema es de fondo.
“En los años sesenta, un estudio similar planteó seis problemas graves: los conglomerados utilizan el factor multiplicador del capital sin que correspondan aportes efectivos; a través de la inspección ficticia de un mismo patrimonio se capta un inmenso volumen de crédito y se realiza una evasión legalizada de impuestos; el fraccionamiento patrimonial no significa fuentes de empleo; la proliferación de compañías colombianas en paraísos fiscales y hay una transferencia de capitales nacionales al exterior del mismo conglomerado. Entonces, la pregunta es si años después esos problemas se han solucionado y realmente tenemos ese balance tan positivo”, concluyó Carvajal.









