Miércoles de ciencia y tecnología
La Mojana es una zona en la cual confluyen varios ríos en un ambiente de distintos climas biodiversos que constituyen un complejo hidráulico, pero las intervenciones disminuyen su área activa.
La Mojana está ubicada en jurisdicción de los municipios de Caimito, San Benito Abad, La Unión de Sucre, Majagual, San Marcos, Sucre y Guaranda en el departamento de Sucre; Ayapel, Pueblo Nuevo y Buena Vista en el departamento de Córdoba; Achí y Magangué en el departamento de Bolívar y Nechí en el departamento de Antioquia.
Jesús Orlando Rangel, biólogo y profesor del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, explicó al programa UN Análisis* de UN Radio: “Nuestros grandes ríos, especialmente el Magdalena y el Cauca en la parte baja originan una serie de caños y estos pueden divergir por acción de subsidencias o cerramientos a la formación de extensas ciénagas. Todo este complejo es una manera que tiene el río de modular sus caudales; es una forma de controlar sus recursos”.
Sin embargo, La Mojana es una zona con grandes posibilidades de inundación, razón por la cual ha sido intervenida y analizada para un manejo de su hidrología. Precisamente, Oswaldo Aharón Porras, director de Desarrollo Territorial Sostenible del Departamento Nacional de Planeación, recordó: “Este tema ha sido trabajado constantemente por el gobierno, aunque no de la forma articulada como debió haber sido. En el mandato anterior se intervino con la construcción de un Dique y ahora en virtud del Plan Nacional de Desarrollo se estableció que la Mojana está entre las tres zonas que requieren atención como la Altillanura, los Departamentos Meta y Vichada, y la región del pacífico colombiano. Zonas donde hay que implementar modelos de desarrollo”.
La Mojana tiene una importancia regional y estratégica, regula 9 veces más agua de lo que hacen las represas del país, cuenta con una gran riqueza natural con crecientes desventajas comparativas, pero en contraste tiene bajas condiciones socioeconómicas y capacidades institucionales. La Universidad Nacional de Colombia entregó un estudio que propone unos realces del dique, reconstruir algunas partes y hacer 7 vertederos por los caños que ordenarían las aguas.
Porras precisó que “se había construido un dique de unos 60 kilómetros que no fue suficiente, porque las nuevas condiciones climáticas superaron los estudios realizados”. Para empezar un plan integral en esta región, el gobierno solicitó asesoría a la Universidad Nacional de Colombia para evaluar el dique y las medidas a tomar al respecto.
Sin embargo, el ingeniero civil, Iván Ordoñez, profesor de la Universidad Nacional de Colombia quien estudio el dique, indicó: “Este no fue construido como se planteó; la gente forzó a los agentes del gobierno a levantar el dique adherido al río, como sucede en la mayor parte del país; una manera incorrecta porque se necesita más espacio para manejar el agua y sus sedimentos. Además la zona es muy difícil de tratar por el conflicto y los elementos armados que no dejan actuar y está permanentemente inundada”.
Por otra parte, Verónica Botero, profesora de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín, agregó: “Nos damos cuenta que hay una desarticulación completa entre el nivel regional, nacional y local; los instrumentos de planificación no tienen consistencia entre las potencialidades y las restricciones. Así que podemos ver una vulnerabilidad alta y hace falta un estudio más amplio de las amenazas en detalle”.
Rangel aseguró: “hace falta un plan integral, sin agravar la situación porque cada vez que se interviene un sistema sin conocer la ecología lo que hacemos es ayudar a que se entre en conflicto”. Y en ese mismo sentido, Porras afirmó: “si bien el gobierno tiene que atender la emergencia y debe planificar una intervención a largo plazo comprendiendo la dinámica hídrica de la región para saber que obras se requieren para grandes desarrollos”.









