Martes de temas sociales.
La idoneidad de hacer tareas en casa ha generado debate, algunos consideran que la actividad extracurricular fomenta las desigualdades, mientras para otros genera un hábito de estudio imprescindible.
Siguiendo los pasos de una asociación de padres francesa que protestaba por la práctica que consideran poco útil y germen de desigualdades la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos sacó un comunicado en el cual buscan promover la discusión sobre el tema de las tareas.
El presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, Jesús Sánchez, indicó al programa UN Análisis* de UN Radio: “Nosotros estamos convencidos de que hay un sinnúmero de profesores que abusan de las tareas injustificadamente y tampoco es menos cierto que el currículo está recargado de contenidos académicos inconexos y que resulta muy poco atractivo a los niños más pequeños. Por ello llevamos años pidiendo una modernización del sistema educativo que se sustente sobre una enseñanza más práctica, más motivadora y destinado a la adquisición de competencias”.
Realmente los profesores han comprobado que hay una diferencia entre los que hacen tarea y quiénes no. Adalberto León, licenciado en Filosofía y Letras con Maestría en Política Social, profesor de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Externado de Colombia, explicó: “Indudablemente están los modelos pedagógicos de por medio pero el problema fundamental es la concepción del mundo que se tenga y el proyecto de vida de los niñas y niñas; la pregunta es para qué es la educación ”.
Óscar Useche, sociólogo y economista, profesor de la Universidad Minuto de Dios, expresó: “De por medio está la discusión sobre el proyecto de vida de los estudiantes, además del proyecto pedagógico; es decir, si el plan se centra en la protección de la autonomía de los aprendices o por el contrario se mantiene un modelo”.
León, cuya hija no hace tareas en casa porque su colegio no usa esta metodología, indicó: “no es que los niños no trabajen, sino que pierden el deseo del conocimiento, porque no se incentiva la autonomía y el amor por las cosas que se hacen; donde no se hacen trabajos mecánicamente sino que son proyectos que ellos mismos se comprometen conscientemente en su etapa de desarrollo”.
Según los académicos se ha presentado cierta transformación negativa de los procesos formativos, se olvidó la tarea de formar seres humanos íntegros, socialmente ubicados, políticamente conscientes de qué sociedad habitan y para qué sirve el conocimiento en un proyecto de vida y los niños están en ese juego que los adultos determinan.
Absalón Jiménez, doctor en educación, profesor de la Maestría en Investigación Social y de la Licenciatura en Pedagogía Infantil de la Universidad Distrital, escribió un el artículo ‘Devenir de las tareas escolares’. Al respecto, precisó: “hablamos de las tareas vistas desde una práctica social cotidiana que son consustanciales a lo que es el dispositivo de acuerdo entre la familia y la escuela. Efectivamente la escuela no es la única que educa ni la familia es la única que socializa y educación y socialización son tareas que van de la mano”.
En el caso de Colombia la presencia a clase equivale a 800 horas y el modelo educativo con la baja asistencia conlleva a la asignación de un carácter de tareas para reforzar conocimientos y desarrollar habilidades.
Finalmente, Daniel Bogoya, exdirector general del ICFES (2002 – 2006) y decano de la Facultad de Ciencias Naturales e Ingeniería de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, señaló: “Un estudiante es una persona que se dedica a estudiar, en este sentido quienes se incluyen en esta categoría tendrán que estar dispuestos a cumplir con trabajos, lecturas y lo que comprende la acción misma. El tema de las tareas es algo que nos compromete a diario, así que no podríamos pensar que al terminar un curso escolar se apagan las neuronas y nos dedicamos a vegetar. Por esta razón, las tareas son necesarias e indispensables”.









