Un año después del terremoto y posterior tsunami que afectaron la central nuclear de Fukushima, la industria atómica comenzó a recibir nuevos avales.
Un año después del terremoto y posterior tsunami que afectaron la central nuclear de Fukushima, la industria atómica comenzó a recibir nuevos avales.
Jorge Vallejo, físico egresado de la Universidad Nacional de Colombia, asesor de Asuntos Nucleares del Ministerio de Minas y Energía de Colombia, indicó: “uno pensaría que gran cantidad de países que habían prácticamente desistido ingresar en el negocio de la energía nucleoeléctrica por lo menos tomarían un tiempo de reflexión y empezarían a mirar con más juicio si eso era lo que querían hacer o no, además de revisar como se estaban controlando sus plantas”.
Estados Unidos autorizó el pasado 9 de febrero la construcción de sus dos primeros reactores desde 1978. Asimismo el presidente galo, Nicolas Sarkozy, visitó Fessenheim, la planta nuclear más antigua de Francia, en servicio desde 1977, y garantizó su continuidad. Sin embargo, en el 2011 la canciller alemana, Angela Merkel, rectificó su intención de alargar la vida de las nucleares y en mayo adelantó el apagón atómico. En junio pasado, los italianos decidieron en referendo que no se volverían a construir estas centrales, mientras Bélgica y Suiza siguieron caminos parecidos y se sumaron al repliegue atómico.
Según Vallejo: “Ha habido un retorno a la confianza de que se puede seguir usando la energía nuclear. Esto tiene que ver mucho con la crisis financiera, pero además está ligada a las decisiones de cada país sobre su programa energético y por lo tanto sobre su política nacional”.








