La cumbre convocada por Guatemala para debatir con los países vecinos nuevas formas de combatir el narcotráfico, no tuvo la concurrencia esperada. A la cita, sólo acudieron la presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla y el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.
La cumbre convocada por Guatemala para debatir con los países vecinos nuevas formas de combatir el narcotráfico, no tuvo la concurrencia esperada. A la cita, sólo acudieron la presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla y el presidente de Panamá, Ricardo Martinelli.
Federico Malavacci, exvicepresidente de la Asamblea Legislativa de Costa Rica y profesor de la Universidad Autónoma de Centroamérica, indicó que la cumbre deja un sabor amargo: “las autoridades guatemaltecas inicialmente no quisieron referirse al tema, parecería que el asunto no fue tomado con suficiente seriedad y deja como una especie de espacio en blanco frente al tema del narcotráfico”.
El profesor universitario indicó que “el país anfitrión, a no dudarlo, no logró una convocatoria eficiente. La ausencia de varios países serán un misterio hasta que no queden aclaradas las diferentes justificaciones”.
A pesar del fracaso de la cumbre, Chinchilla, afirmó que Centroamérica debe considerar la posibilidad de elevar al Consejo de Seguridad de la ONU el tema de la violencia vinculada al narcotráfico en la región.
Finalmente, Malavacci aseguró: “Se trata de un tema fundamental, es una criminalización que rebasa las fronteras y se está azotando la región que en algunos casos se dice que es un gobierno paralelo que tiene en conjunto más poder que los cuerpos de policía para enfrentar el tema de la violencia y probablemente sea la causa de ese tipo en el área”.








