A Duke Ellington, como es bien conocido, le llamaban el Duque. Son famosas sus buenas maneras, pero también su carácter recio. Disciplinado y muy claro en los negocios, se permitió la posibilidad de trabajar sin mayores afugias y gracias a pensar su oficio como un asunto de gran proyección, prácticamente logró darle la vuelta al mundo entre giras y ediciones discográficas tan depuradas y apreciadas que son hoy día un referente altísimo dentro de las leyendas del jazz. Suena el disco "Duke Ellington Meets Coleman Hawkins" de 1952.








